martes, 8 de diciembre de 2015

Escrito bajo la música de Nils Frahm

Mírate

Estás ridícula

Sólo quieres jugar

Yo estoy cansado de todo esto
(esa música
me ha hecho olvidar
lo que ya estaba escribiendo
antes incluso de empezar a hacerlo)

Mírate
Charlando con tu madre por teléfono

Yo estoy cansado
Echo de menos a gente que no conozco
(ellos dicen que no está mal
lo que escribo
que tengo mis puntos fuertes)

Cansado
de estos hombros que no
soportan más su carga

De este té que nunca se enfría lo suficiente

De esta gata
que sólo quiere jugar conmigo
(no me mires así,
tampoco es tu culpa
sé que no es tu culpa)

De este cuarto tan encogido
tan demasiado estrecho
que no puedo extender las alas
(tampoco puedo volar
sé que no puedo volar)

De esta sombra sólo mía
tan por encima de mí

Estoy cansado
(lo ves en mi rostro,
lo ves en mis labios medio abiertos,
en las arrugas de mis ojos,
en la pequeña joroba de mi espalda)
De los días tan cortos
de noches a medio dormir
de esta ansiedad
este medio insomnio
que tanto cuesta
que no se apaga

De esta voz extraña
que no consigo callar y
sigue haciéndome correr hacia
ningún lado


Estoy cansado
pero eso a ti no te importa

No
Tú sólo quieres jugar

lunes, 19 de octubre de 2015

Mutuo invierno

Un invierno mutuo nos entrega.

Las constelaciones se separan
lentamente
constantemente.

Un cometa dará su vida
-hoy, mañana, siempre-
en nombre de todas las estrellas.

Acto inútil.
Su muerte no será contemplada.
Nadie –persona, ciprés,
estrella-
mirará al cielo ese día –lunes,
abril, mil novecientos diecinueve-.

. . . . . . . . . . . . .

Los días verdes. La sangre,
caliente. La herida
se fragmenta en distintas dimensiones:
recuerdos en blanco y negro,
mi hombro y una mano
-mía, tuya, mano de árbol,
mano de halcón -,
un océano tan inmenso detrás de tus párpados.

domingo, 11 de octubre de 2015

Súplica

Sílbame, Otoño –infierno-
despacio mi despedida.

Juré no mirar de nuevo
los brazos huecos,
las piernas húmedas a través de los años.
Filtro. Espejo roto.

Grítame, brisa.
Tú también estás hueca.
Miénteme que ya me he ido.

Susúrrame.
Susúrrame en lo más profundo.
Sonríeme si hay cima y
si abismo encuentras
no me llores.
Sólo calla
y marcharé contigo.

viernes, 9 de octubre de 2015

Tiempo

Escombro de mi propio escombro.
Sombra propia que se mira
y es incierta: nunca grita.
Sólo clama en la mirada.
Aún sorda, se escucha.

Un suspiro. 
Y es incierto.

Sola canción como refugio.



. . . . . . . . . . . . . . .



1.

Esta habitación permanecerá vacía:
abandoné su llave en tierras extrañas.

No importa: ya quebró la cerradura.


Pasos huecos.
Astillas como huesos.

Humedad hiriente. Abismos.
Muros.

Tanto tiempo…

No importa:
ya salió un sol.





2.

Rincón.

               Hondo.

                               Desierto.


Titilante tiempo.

Sobre una mesilla,
rotos,
papeles blancos.

Los libros, muertos.

No, no.
No importa.
Ya me fui lejos
buscándome entre las flores.      

miércoles, 23 de septiembre de 2015

.

Olores extraños a esta orilla de Septiembre.

Rasga un rayo en las cimas de la noche. Sin dudar,
sin telas de araña que anuncien su llegada.
Yo tampoco dudo (no serviría de
nada) y me arropo, aturdido, en su huella.

En la luz, una pregunta. Simple y única,
como ciervo que corre a través del pasto
y su silencio. Una pregunta escondida
en el interior de un sobre
que aguarda dentro de otro sobre
(estaba roto ya: ya había muerto),
en la oscuridad más deslumbrante,
besar por fin la luz.
Y esa luz, su rayo,
mi noche,
mi Septiembre.

Rápidamente
entorno los ojos y
rápidamente
cierro los ojos.

Mis párpados se abren.
Microsegundos que llegan, se pasan.
Ya no hay luz
sólo una humedad
desconcertante.
Son mis manos.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Hastío

Róbame sobre la Antártida
viento esquivo sobre espalda
sombra ciega
irrumpe en la mañana
irrumpe en los diáfanos
suspiros que nos miran destruye
la voz que canta la voz que asfixia
la voz que todo lo reduce a polvo
regreso escarcha
ceniza cielo grillo vuelta
cielo seco
ebrio grillo
estampa ignífuga por los siglos
asfíxiame cielo seco
duérmeme grillo ebrio
sálvame en mí bella estampa
¿dónde dormiste anoche?
Róbame sobre la Antártida