Mostrando entradas con la etiqueta Soledades. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Soledades. Mostrar todas las entradas

jueves, 28 de mayo de 2015

Raposas

Hoy he leído el periódico.
Era un periódico de luces sin sombras.

Aparecían, en primera página,
tres poetisas jóvenes, y cómo no,
famosas.
Yo no estaba entre ellas.

He sentido una serpiente hasta hoy desconocida,
rosa,
llena de lunas negras.

Pensé momentáneamente en este mundo de modas idiotas
y pensé también si no serían aquellas otra sin sentido moda.

Miré sus ojos, uno a uno,
seis telescopios.
Reflejaban estrellas.

De mi envidia surgió una rosa.

De raposas son dragones,
musas,
salvajes doncellas.

viernes, 22 de mayo de 2015

Mariana

Déjame pulsar tus labios,
lentamente, sobre frío.

Dame luz sobre los ojos,
tiernamente:
expulsa mi olvido.

Admite, suspira, una palabra:
será nueva, viva, rosa
al tacto de tus oídos.

¿Por qué das la vuelta,
si me miras,
ese brillo ciego que aún espero?

Y la herrumbre que aún salpicas
oxida, invierno, mi piel…


Cae, desnuda, la cortina
sin cristal.
Tú a lo lejos:
un viento o abismo nos separa.

¿Y mi aliento…?

miércoles, 22 de abril de 2015

Soledades #4. Púrpura.

La niña azul mira la calle,
púrpura,
tras la ventana.

¡Los gritos de los niños!
Corren, saltan, gritan,
risueños,
tras la ventana.

Seis chiquillas han formado un corro
y bailan.
Juegan, tras ellas, sus faldas.

¡Cómo ríen las niñas rosas
bailando tras la ventana!

La niña azulada mira la calle,
púrpura, púrpura,
tras la ventana.

Dime, abuelita,
¿no podré jugar con ellos mañana?

Intuye, ligera,
palabras ahogadas,
miradas nubladas…


Un tibio cristal cae al suelo.
Resuena en la calle su eco silencioso…

La niña suspira,
suspira azul tras la ventana.

lunes, 20 de abril de 2015

Soledades #3

La brisa, leve, sacude la montaña
que se agita.

No se ve, su alma, la montaña.

La amapola se rinde al juego celeste,
festín de luces, colores y sombras…

No se ve, su alma, la amapola.

¡Ya vaga el río perdido,
sonando entre estrellas y fuegos de artificio…!

No se ve, su alma, el riachuelo.

Un pastorcillo se mira,
se mira y no se encuentra…

Se fue.
Se fue, su alma, con ella.

Picando, la lluvia sombrea los caminos
tiñendo nubosos los prados verdes…

¡No, alma! ¡No me dejes!
¡No, por favor, me duelas!

miércoles, 15 de abril de 2015

Soledades #2

La tormenta ha estallado.
Un olor azulado se filtra a través de la breve rendija sobre mi ventana.
Los rayos, fugaces, lo acompañan.

La lluvia picotea incesante el suelo dejándose caer pesada, en su transparencia, el color puro del cielo.
¡Oh, sí!
Viene desde su estancia en las nubes, hoy tristes, de la morada de un dios.
Y ese dios que llora amargo…

Ácidas caen sus lágrimas al mundo.
Desnudas visten las calles,
a ceniza y carboncillo,
de mil colores.

¡Oh, tronar de tu rugido…!
Su lamento me traspasa, de lleno,
el alma
por la suya desgarrada…

El frío me viene, silbando, por la ventana… Quiere dormir en mis huesos.

¡Oh cántico brutal y sombrío…!
Tras la ventana un niño llora
par a par tiznado,
como el mundo,
de ceniza.

La noche húmeda se revuelve: las calles mudan su gris de otro gris celeste y puro.
El campo, beso a beso, difumina su horizonte… Las nubes, clareadas y tímidas, se dejan besar…
Están muy lejos…

¿Por qué lloras, titán descolorido?
¿Acaso tú, de cuerpo eterno, te has quebrado el alma?
¿Es que tus rasgos marchitos te adolecen…?
Fue un brillo divino que sumió en tu rostro la locura… Luna, temerosa, oscura te acompaña.

¿Y cómo será tu alma dolorida…?

La lluvia, inquieta:
sus cristalillos repiquetean en mi ventana.

martes, 31 de marzo de 2015

Soledades #1

Días te veo
deslizándote ligero
almendro y almendro en flor...

Días te distingo,
vacua sombra, vago rayo,
tu amarillo disfraz bañado de sol…

Días te llamo,
tú sin pasos que caminas,
te llamo y no respondes...

Días te escondes,
te escondes, y nubla el alba…

No amanece, ¿esperar…?

Días has muerto
visto, distinguido,
llamado y escondido...

Vacila el sol.
¿Por qué soy?