Déjame pulsar tus labios,
lentamente, sobre frío.
Dame luz sobre los ojos,
tiernamente:
expulsa mi olvido.
Admite, suspira, una palabra:
será nueva, viva, rosa
al tacto de tus oídos.
¿Por qué das la vuelta,
si me miras,
ese brillo ciego que aún espero?
Y la herrumbre que aún salpicas
oxida, invierno, mi piel…
Cae, desnuda, la cortina
sin cristal.
Tú a lo lejos:
un viento o abismo nos separa.
¿Y mi aliento…?
viernes, 22 de mayo de 2015
Pitágoras era un hombre sabio
Porque los espíritus salen por la puerta y yo me quedo
sentado y mirando cómo bailan pero no les veo bailar sólo capto el movimiento visceral
que hacen sus manos y sus brazos y los intestinos derramados por las aceras que
dejan un rastro a un ritmo musical
Estoy en un mundo que me dice adiós constantemente y sus
despedidas orbitan como los planetas y yo soy el sol y miro palabras sueltas
algunas vomitivas pero nadie me dice dónde ir yo quiero que alguien me guíe por
el mundo porque no entiendo la velocidad pero nadie me va a ayudar estás solo
Hoy he visto un árbol y no era un árbol corriente gruñía y
echaba humo aun así le he hablado con palabras dulces chocolatina le he dicho
pero él sólo quería gruñir y erupcionar creo que no era un árbol
Me siento solo y eso es ridículo si te pones los ojos de un
siberiano
Beber es bueno a veces sólo cuando deseas que las cosas
malas no sean cosas pero luego es complicado dormir con malas no es cierto
dejar de olvidar es algo complicado es muy fácil es adictivo no bebas nunca
bébeme el alma
Todavía no se ha pasado el día y ya estoy escuchando una voz
dulce preciosa y pelirroja pero está muy lejos esa voz no sabe que yo existo pero
yo existo no :(
No vuelve yo sólo quería jugar un rato cómo te llamas eres
una niña muy bonita no me importaría una copa oh sí sigue más abajo no tanto me
fui adiós
Aún no sé si quiero ser mamá o papá pero estar ebrio es muy
adictivo pero solo no tanto pero
La aglomeración de versos sin porqué en este poema es
directamente proporcional a que no es un poema todo es real atrévete a ser
diferente tú eres lo mejor que te puede pasar porque no esperarás que yo te
haga cosas no eres una flor no me pidas perdón ya es tarde adiós :3
Hola vengo por estas magias que compré hola no sacian mi
alma hola pero yo tengo alma hola bueno probaré por si acaso hola adiós
Cuándo acabará esto no lo sé puede que mañana o puede que ya
haya acabado y tengamos un sentimiento de culpa o no se acabará nunca y estamos
perdidos estamos perdidos no hay forma socorro no encuentro las comas los
puntos los días los sexos
Yo algún día seré famoso tendré valor pero dejemos de hablar
de mi háblame de ti cómo te ganas la vida
Algunos marineros no saben decir lo siento yo al contrario
si sé pero no sé es difícil tener dos caras y no saber por cuál te quiero adiós
:( hoy llevo muchas caras tristes alégrame como tú sabes pero sólo si hay una
pantalla de por medio no quiero que me veas llorar
Auxilio
Sólo vine por los abrazos gratis pero ya que no hay me voy
adiós ojalá pudiera correr de aquí o de algún lugar o de todos los lugares eso
es imposible ok
:(
viernes, 15 de mayo de 2015
Esto no es poesía pero a veces
Quiero patear cosas.
Quiero patear cosas tan fuerte y que no me respondan las cosas que patee.
Quiero patear cosas y no sentirme culpable más tarde de sus heridas
o tener que pisar sobre ellas cuando ya estén muertas.
Quiero patear cosas muy fuerte y que vuelen muy alto y que formen
una estela arcoíris sobre la estratosfera.
Quiero patear cosas y no saber si ha estado bien o mal pero sentirme orgulloso
o imbécil por una vez.
Quiero patear tu cara.
Quiero patear tu cara y susurrarte todo lo que no soporto de ti al oído y que mis palabras formen arcoíris en tu cabeza.
Quiero patearte tan fuerte que no vuelva a saber jamás de ti
y que no me duela patearte.
Quiero patear no sé qué en mi cerebro que me dice que todo va bien y quiero patear los agujeros negros que se abren dentro de él porque no todo va bien.
Quiero patear mi propio cadáver y soñar que no es verdad.
Quiero patear todas las cosas que son no en realidad.
Quiero autopatearme y después autodecirme cosas como te lo dije o no deberías haber hecho eso.
Quiero que tú me patees y no me hagas sangre pero sí moratones
los consideraré moratones de amor.
Quiero que las cosas me pateen y volar por la estratosfera estelado de un arcoíris ideal y estrellarme en algún sitio bonito porque me ha cegado otro arcoíris menos ideal de alguna cosa que yo pateé con o sin rabia en un momento anterior a mi existencia.
Quiero que mi futuro cadáver me patee o bueno no.
Quiero que las cosas irreales me pateen fuerte y sepa así o no de su existencia.
Quiero patear cosas.
Quiero patear cosas y que no me duelan las manos o el cuerpo o el cerebro mañana.
Quiero patear cosas tan fuerte y que no me respondan las cosas que patee.
Quiero patear cosas y no sentirme culpable más tarde de sus heridas
o tener que pisar sobre ellas cuando ya estén muertas.
Quiero patear cosas muy fuerte y que vuelen muy alto y que formen
una estela arcoíris sobre la estratosfera.
Quiero patear cosas y no saber si ha estado bien o mal pero sentirme orgulloso
o imbécil por una vez.
Quiero patear tu cara.
Quiero patear tu cara y susurrarte todo lo que no soporto de ti al oído y que mis palabras formen arcoíris en tu cabeza.
Quiero patearte tan fuerte que no vuelva a saber jamás de ti
y que no me duela patearte.
Quiero patear no sé qué en mi cerebro que me dice que todo va bien y quiero patear los agujeros negros que se abren dentro de él porque no todo va bien.
Quiero patear mi propio cadáver y soñar que no es verdad.
Quiero patear todas las cosas que son no en realidad.
Quiero autopatearme y después autodecirme cosas como te lo dije o no deberías haber hecho eso.
Quiero que tú me patees y no me hagas sangre pero sí moratones
los consideraré moratones de amor.
Quiero que las cosas me pateen y volar por la estratosfera estelado de un arcoíris ideal y estrellarme en algún sitio bonito porque me ha cegado otro arcoíris menos ideal de alguna cosa que yo pateé con o sin rabia en un momento anterior a mi existencia.
Quiero que mi futuro cadáver me patee o bueno no.
Quiero que las cosas irreales me pateen fuerte y sepa así o no de su existencia.
Quiero patear cosas.
Quiero patear cosas y que no me duelan las manos o el cuerpo o el cerebro mañana.
jueves, 7 de mayo de 2015
6.
Voy contra el viento ahora, tras la luz.
Los mares, inmensos, se arrinconan; los vientos, antes huracanes, son quietud. El sol hormiguea en mi piel y mis brazos preguntan pálidos, nerviosos, si serán los tuyos, dónde, en qué lugar…
Miro.
A cada paso, a cada luz singular te busco: miro en derredor y no te encuentro. En la ciudad vacía, en el parque helado, ¿dónde te encontraré?
Y en mi corazón ruge un desgarro, y sangra púrpuras, violetas, y auroras tímidas, cristales empañados, vapores cálidos e invisibles, lluvia y afán de llover más lejos.
Así te busco en lo invisible. Te busco perdido, de noche, en invierno, sin un frío claro y un horizonte yermo, buscando el crujir de las hojas secas o el silbar de una brisa temprana… Súbito, mostrándome un inseguro camino hacia ti, tus labios rojizos, púrpuras, tus brazos morenos, tibios, tu voz agotada, viva.
Te miro.
Deseo mirarte en cada reflejo y los espejos me devuelven mi mirada seca, turbia, impregnada de una humedad que desde anoche desconozco…
Y queriendo mirarte, soy incapaz.
Te veo.
Al fin, en mediodía, tras la aurora.
Y no eres tú, no;
son tus besos a la vida, tus miradas inocentes, tus tranquilos pasos clamorosos que caminas. Son tus faldas irisadas que translucen mariposas, sus destellos efímeros y trenzados, dulcemente, en las esquinas ocultas y rosas. Son cristales fulgurosos y veloces que chorrean en las fuentes y hacen luz y tú les miras, y a mí vienen sonrojados.
Son las horas sorprendidas que, aun perladas, aun prendidas se ven traspasadas, sometidas a un lago quizá y entorpecido: las agujas de tus pasos…
Te veo, hoy. Te veo y tú me miras.
Posada estás sobre la flor desnuda, y tus delicadas alas de seda blanca... En las puertas de un bus inquieto, inquieta te marchas; y eres el suave tizne y rosa de unas mejillas anónimas...
Te veo libélula jugando entre nenúfares, no perdida, no rendida,
libre.
Sí, tú libre.
De mil colores, libre.
Los mares, inmensos, se arrinconan; los vientos, antes huracanes, son quietud. El sol hormiguea en mi piel y mis brazos preguntan pálidos, nerviosos, si serán los tuyos, dónde, en qué lugar…
Miro.
A cada paso, a cada luz singular te busco: miro en derredor y no te encuentro. En la ciudad vacía, en el parque helado, ¿dónde te encontraré?
Y en mi corazón ruge un desgarro, y sangra púrpuras, violetas, y auroras tímidas, cristales empañados, vapores cálidos e invisibles, lluvia y afán de llover más lejos.
Así te busco en lo invisible. Te busco perdido, de noche, en invierno, sin un frío claro y un horizonte yermo, buscando el crujir de las hojas secas o el silbar de una brisa temprana… Súbito, mostrándome un inseguro camino hacia ti, tus labios rojizos, púrpuras, tus brazos morenos, tibios, tu voz agotada, viva.
Te miro.
Deseo mirarte en cada reflejo y los espejos me devuelven mi mirada seca, turbia, impregnada de una humedad que desde anoche desconozco…
Y queriendo mirarte, soy incapaz.
Te veo.
Al fin, en mediodía, tras la aurora.
Y no eres tú, no;
son tus besos a la vida, tus miradas inocentes, tus tranquilos pasos clamorosos que caminas. Son tus faldas irisadas que translucen mariposas, sus destellos efímeros y trenzados, dulcemente, en las esquinas ocultas y rosas. Son cristales fulgurosos y veloces que chorrean en las fuentes y hacen luz y tú les miras, y a mí vienen sonrojados.
Son las horas sorprendidas que, aun perladas, aun prendidas se ven traspasadas, sometidas a un lago quizá y entorpecido: las agujas de tus pasos…
Te veo, hoy. Te veo y tú me miras.
Posada estás sobre la flor desnuda, y tus delicadas alas de seda blanca... En las puertas de un bus inquieto, inquieta te marchas; y eres el suave tizne y rosa de unas mejillas anónimas...
Te veo libélula jugando entre nenúfares, no perdida, no rendida,
libre.
Sí, tú libre.
De mil colores, libre.
lunes, 4 de mayo de 2015
5.
Lo he decidido. Buscarte.
A ti, a tus sombras ceñidas en soles, a los vientos que desprenden tus faldas, la brisa efímera y que enfría tus labios, helada.
A ti que te escondes, sin querer, en otros mundos más cálidos, en las calles anchas que hacia el sol florecen y en los estrechos callejones, donde apenas espera un rayo tu piel, y en él te sumerges…
Luce, luce ya en lo más alto. ¿Dónde te encontraré?
¿En qué lugar insospechado, en qué flor más casual, en qué desliz inoportuno…? ¿En qué rincón alto me esperas? ¿Te avistaré sobre qué valle, sol, bajo qué duna? ¿Hacia dónde he de mirar? ¿Qué luz es tu luz? ¿Cuál de ellas, miles, vistes?
¿Cuál de ellas me besará cuando yo llegue?
¿Cuál de ellas, a tus pies, se dejará alcanzar y así te vea?
¿Cuál gritará dolida al ver mi oscura mancha y ella albina?
¿Cuáles huirán mudadas cuando pase y mis gritos?
Y si acaso no me ves, yo no te viera…
¿qué luz, cuál de ellas te dirá que yo he pasado?
A ti, a tus sombras ceñidas en soles, a los vientos que desprenden tus faldas, la brisa efímera y que enfría tus labios, helada.
A ti que te escondes, sin querer, en otros mundos más cálidos, en las calles anchas que hacia el sol florecen y en los estrechos callejones, donde apenas espera un rayo tu piel, y en él te sumerges…
Luce, luce ya en lo más alto. ¿Dónde te encontraré?
¿En qué lugar insospechado, en qué flor más casual, en qué desliz inoportuno…? ¿En qué rincón alto me esperas? ¿Te avistaré sobre qué valle, sol, bajo qué duna? ¿Hacia dónde he de mirar? ¿Qué luz es tu luz? ¿Cuál de ellas, miles, vistes?
¿Cuál de ellas me besará cuando yo llegue?
¿Cuál de ellas, a tus pies, se dejará alcanzar y así te vea?
¿Cuál gritará dolida al ver mi oscura mancha y ella albina?
¿Cuáles huirán mudadas cuando pase y mis gritos?
Y si acaso no me ves, yo no te viera…
¿qué luz, cuál de ellas te dirá que yo he pasado?
* * *
domingo, 3 de mayo de 2015
Ven, ven tú. (V. Aleixandre)
Allá donde el mar no golpea,
donde la tristeza sacude su melena de vidrio,
donde el aliento suavemente espirado
no es una mariposa de metal, sino un aire.
Un aire blando y suave
donde las palabras se murmuran como a un oído.
Donde resuena unas débiles plumas
que en la oreja rosada son el amor que insiste.
¿Quién me quiere? ¿ Quién dice que el amor es un hacha doblada,
un cansancio que parte por la cintura el cuerpo,
un arco doloroso por donde pasa la luz
ligeramente sin tocar nunca a nadie?
Los árboles del bosque cantan como si fueran aves,
Un brazo inmenso abarca la selva como una cintura.
Un pájaro dorado por la luz que no acaba
busca siempre unos labios por donde huir de su cárcel.
Pero el mar no golpea como un corazón,
ni el vidrio o cabellera de una lejana piedra
hace más que asumir todo el brillo del sol sin devolverlo.
Ni los peces innumerables que pueblan otros cielos
son más que las lentísimas aguas de una pupila remota.
Entonces este bosque, esta mota de sangre,
este pájaro que se escapa de un pecho,
este aliento que sale de unos labios entreabiertos,
esta pareja de mariposas que algún punto va a amarse...
Esta oreja que próxima escucha mis palabras,
esta carne que amo con mis besos de aire,
este cuero que estrecho como si fuera un nombre,
esta lluvia que cae sobre mi cuerpo extenso,
este frescor de un cielo en el que unos dientes sonríen,
en el que unos brazos se alargan, en que un sol amanece,
en que una música total canta invadiéndolo todo,
mientras el cartón, las cuerdas, las falsas telas,
la dolorosa arpillera, el mundo rechazado,
se retira como un mar que muge sin destino.
donde la tristeza sacude su melena de vidrio,
donde el aliento suavemente espirado
no es una mariposa de metal, sino un aire.
Un aire blando y suave
donde las palabras se murmuran como a un oído.
Donde resuena unas débiles plumas
que en la oreja rosada son el amor que insiste.
¿Quién me quiere? ¿ Quién dice que el amor es un hacha doblada,
un cansancio que parte por la cintura el cuerpo,
un arco doloroso por donde pasa la luz
ligeramente sin tocar nunca a nadie?
Los árboles del bosque cantan como si fueran aves,
Un brazo inmenso abarca la selva como una cintura.
Un pájaro dorado por la luz que no acaba
busca siempre unos labios por donde huir de su cárcel.
Pero el mar no golpea como un corazón,
ni el vidrio o cabellera de una lejana piedra
hace más que asumir todo el brillo del sol sin devolverlo.
Ni los peces innumerables que pueblan otros cielos
son más que las lentísimas aguas de una pupila remota.
Entonces este bosque, esta mota de sangre,
este pájaro que se escapa de un pecho,
este aliento que sale de unos labios entreabiertos,
esta pareja de mariposas que algún punto va a amarse...
Esta oreja que próxima escucha mis palabras,
esta carne que amo con mis besos de aire,
este cuero que estrecho como si fuera un nombre,
esta lluvia que cae sobre mi cuerpo extenso,
este frescor de un cielo en el que unos dientes sonríen,
en el que unos brazos se alargan, en que un sol amanece,
en que una música total canta invadiéndolo todo,
mientras el cartón, las cuerdas, las falsas telas,
la dolorosa arpillera, el mundo rechazado,
se retira como un mar que muge sin destino.
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